desenfoque

#016 El éxtasis de Elsa Martin

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AÑO:

Desconocido

DIMENSIONES DE LA FOTOGRAFÍA:

Desconocidas

LUGAR DE LA FOTOGRAFÍA:

Desconocidas

FOTÓGRAFO/A:

Ignacio Hochhäusler

TÉCNICAS FOTOGRÁFICAS Y USO DE MATERIALES:

Rolleiflex, Rolecflex and Hasselplat.

ARTISTA fotografiada:

Aparentemente Elsa Martin (Martyn)

PROCEDENCIA DE LA FOTOGRAFÍA:

Indeterminada.

Descripción general:

La bailarina chilena Elsa Martin, junto a Ignacio del Pedregal, una de las bailarinas menos investigada de este período de la historia de la danza chilena, se formó en la Escuela de Danza de Mary Wigman en Dresden, Alemania la segunda mitad de la década del veinte. La danza libre, el exotismo, así como el Ausdruckstanz alemán fueron sus principales influencias. A partir de la década del treinta se unió a Andrèe Haas para impartir clases de danza en una Escuela en el Centro de la ciudad de Santiago. La imagen fotográfica de Hochhäusler, presumiblemente, de la década del treinta del siglo XX, une el imaginario de los dos artistas generando un trazo pictórico del cuerpo danzado de gran valor para la historia de la danza chilena.

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ES

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There, an artistic dialogue unfolds between the dancer and the photographer, based on the generation of “delayed” movements (Kay) in the time that she appears wrapped in a blur evidently installed by the photographer in capturing the image. In this regard, following Gonzalo Leiva in Ignacio Hochhäusler 1892-1983 por El Alma de Chile (2010), it is worth drawing attention to a light emphasis in the upper part of the photographic image, particularly irradiated from the upper right towards the face. and torso of the dancer.

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Trazos suaves, pero con decisión y claridad podían estructurar su movimiento. Sus trazos de movimiento presentan una flexión del cuerpo que muestra contorsiones, fuerza y ​​tensión en ciertas extremidades como los pies y las manos. Estos últimos se expanden dialogando con el movimiento de todo el cuerpo y denotando una fuerte carga expresiva, gestual que fluye y que dialoga, como postura, con El éxtasis de Santa Teresa (1652) de Gian Lorenzo Bernini. El gesto de las manos dialoga directamente con el gesto propuesto por el rostro de la bailarina. Su corporalidad en movimiento muestra una resistencia y una oposición en la postura, una sensación de querer ir hacia arriba con el movimiento y su intención, pero la fuerza de las manos y el esternón hacen suelo, como si hubiera mucha conciencia en la oposición, como si sintiera tanto un lado del cuerpo que se expande como el otro que se retrae, se contrae para darle más espacio al lado del cuerpo que sube. También como disociando el tren inferior del tren superior que, entre su rostro y la postura de sus brazos y manos, propone una situación íntima que proyecta una energía dinámica y espiritual al mismo tiempo.